de Túneles
pasajes alucinados dentro
del Telesterión.
... Entre la muchedumbre de miles de personas que cada otoño emprendían la peregrinación por primera y unica vez, también ellas recorrieron la Via Sacra y cruzaron el estrecho puente que todavía puede vere, aunque ahora sumergido en las aguas salobres de la ciénaga que en otro tiempo separaba a Atenas del territorio de la vecina ciudad de Eleusis, distante unos veinte kilómetros; una región sagrada por su afinidad especial con el reino de los muertos, que según se creia aseguraba la fertilidad de la llanura adyacente, cultivada con gramíneas. La procesión pasaba simbólicamente la frontera entre los dos mundos: un viaje trascedental caracterizado por su dificultad, pues el puente había sido construido intencionalmente demasiado angosto para el tráfico de vehículos, y más adelante, en el momento mismo de llegar a la ciudad misma, era tradicional que los peregrinos fueran obcenamente insultados por los hombres que llevaban máscaras y que se alineaban a los lados del puente que salvaba el último lindero de agua.
Cada año nuevos candidatos a la iniciación recorrían esta Via Sacra; gente de todas clases: emperadores y prostitutas, esclavos y hombres libres participaban en uan celebración anula que hubo de efectuarse durante un milenio y medio hasta que, en el siglo IV de nuestra era, la religión pagana sucumbió bajo la persecución y la rivalidad de una nueva secta...
Carl A. P. Ruck
El Camino a Eleusis


